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Mensaje por Blood Dupre el Jue Dic 27, 2012 2:29 am

Tic… tac… Tic… tac.

Ese incesante murmullo del reloj lo había acompañado desde el día anterior sin darle cuartel ni descanso, siguiéndole a todos lados como una especie de molesta sombra auditiva. Todo comenzó en cuanto ingresó a su habitación tras despedirse de Kokone y se le ocurrió chequear la hora en el reloj de la pared, cuyo resonar se había mantenido siempre imperceptible hasta ese preciso instante. Intentaba distraerse e ignorar las horas faltantes para aquel reencuentro que juntos habían acordado, incluso llegó al punto de ponerse a estudiar para exámenes todavía inexistentes con tal de olvidarse de ello. Ya a oscuras y acostado en su cama, el desquiciado montoncillo de engranajes seguía hostigándole con ese compás. Lo habría lanzado hace horas por la ventana, pero lamentablemente se trataba de un regalo de mamá. Finalmente pudo caer dormido durante unas pocas horas, pero debía atender sus clases como cualquier otro estudiante.

-¿Por qué diablos no me envió uno digital?- masculló contra la almohada con tonalidad grave y aun somnolienta al advertir nuevamente el odioso son de las manecillas. Se despabiló tallándose los ojos mientras pegaba un largo bostezo y procedió a arreglarse, ponerse el uniforme y coger algo de comer antes de clase. Sin embargo, ni siquiera en el salón se encontraba a salvo, las voces del profesor y sus compañeros parecían verse absurdamente opacadas por un reloj que yacía por encima de la pizarra, similar al suyo. Creía tener cierto descanso durante los trayectos entre aula y aula, en los pasillos, pero el tenue trino siempre estaba presente en lo profundo de su psique.

Cuando ya hubo transcurrido lo que a Blood le pareció unas cuantas eternidades de incontables tic-tacs, la ansiada hora de almuerzo por fin se hallaba cercana faltando poco menos de media hora. Él estaba desocupado desde antes, se había entretenido la última hora tocando algunos acordes al azar con su vieja guitarra acústica, justo como lo hacía ayer… aun no podía creérselo. ¿Era posible que tanta cosa fantástica ocurriera en un mismo día? Quizá todo se debía nada más a la naciente conexión que tenía con la muchacha, la de una amistad prometedora; aunque ese día no repitieran un preparado recital o una caminata bien ambientada por un violín, sentía que junto a ella hasta la más vaga actividad sería igualmente encantadora. Su única queja iba hacia el asunto del desesperante reloj… ojalá no volviera a darse.

-Pronto…- susurró aguardando a Kokone cerca de la entrada de la cafetería, reposando su cuerpo sobre el de la sólida guitarra. De a poco los primeros grupos de alumnos entraban a la gran estancia, haciéndose enseguida con esa mesa que querían apenas la identificaban a la distancia, así reservándola del resto. Probablemente sería buena idea buscarse una ahora o después sería un tanto difícil, mas al mismo tiempo prefería permanecer allí para avistar a la chica apenas llegase. En el peor de los casos, siempre podrían comer solos en otro lugar.

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Re: Empezando a compartir.

Mensaje por Alice~ el Jue Ene 03, 2013 6:36 am

Había sido una larga noche. Aun con las altas expectativas de la tarde recién pasada debía centrarse en una pequeña parte de su trabajo y… debía agradecerle después al dueño de esos orbes azules que le sirvieron de inspiración. La letra de la nueva canción se escribía casi sola, sólo necesitaba cerrar los ojos y concentrarse un poco para luego continuar con lo suyo. Seguramente cuando esté terminada debía pasar por los procedimientos de rigor ya sea la revisión de su poco cuerdo manager y la aceptación de la compañía. Hasta ahora no habían rechazado nada pero siempre tenía en mente que para todo había una primera vez.

Le tomó tiempo dormir. Pensó que no estaría sola para almorzar, al fin, después de mucho tiempo, tendría compañía. La pura compañía del mayor le había significado un montón de emociones desbordantes y ahora con esa nueva canción naciendo se sentía más inquieta.

Al llegar la mañana se encontraba despierta. Se dio un largo y relajante baño, arreglo con especial cuidado su uniforme y arreglo con cuidado su larga cabellera. Se miró por largo tiempo al espejo. Nuevamente analizaba sus facciones infantiles. Ojos grandes rodeados por largas pestañas, labios delgados y mejillas rojizas. Quizás con maquillaje podría ocultar tanta niñez y asemejarse más a una mujer. Claro, era algo que no sería capaz de hacer, hasta ahora dependía en su mayoría de Hika-chan, su maquillista, sin él, difícilmente podría verle tan reluciente en sus presentaciones.

Las clases se dieron como de costumbre, no tardaba en terminar las tareas dadas y se quedaba con la mirada perdida en la ventana esperando los siguientes ejercicios. Claro que como muchas cosas en la vida, antes de terminar nació una interrupción. Por petición de la maestra le tocó ayudar a unos compañeros con la información para el examen de la semana que venía, fue una ardua tarea. Compañeros que tenían muchas dudas y no le dejaban marchar hasta haber saciado cada una de ellas. No negaría que fue divertido, rió bastante con las distintas “creativas” ideas que sus compañeros soltaban con respecto a los ejercicios y en más de una ocasión ellos terminaban en medio de discusiones idiotas sobre temas completamente distintos.

Por desgracia, había tocado la campaña del almuerzo hace unos diez minutos y ella recién se había desocupado. Corrió un poco más de la mitad del recorrido, deseado que Blood aun le esperara y que no estuviera molesto por su falta. Era realmente importante para ella el poder compartir con ese chico quien se volvía un valioso amigo, de esos que, por alguna razón, quería sólo para ella y que no deseaba soltar nunca más.

Su sonrisa creció inevitablemente al ver al pelinegro fuera de la cafetería, aun esperando. Corrió los pocos metros que aun quedaban para situarse frente al mayor, sonriendo con dulzura culpable.

- Blood, lamento la tardanza – Soltó disculpándose por haberle hecho esperar, ahora tendrían suerte si alguna mesa se desocupaba.

Pero… eso perdía importancia. Mientras pudiera compartir con el mayor, el lugar no significaba nada.


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Mensaje por Blood Dupre el Jue Ene 17, 2013 10:13 pm

Inquieto, sus dedos tamborileaban la superficie del instrumento en una ansiosa e impaciente mímica cuyo cese solamente se daría con la pronta llegada de Kokone, quien hasta entonces debía llevar poco menos de diez minutos de retraso que Blood sentía triplicados a causa de su irremediable afán de verla. Probablemente seguía ocupada en clases por una extensión de las mismas, a veces los maestros no alcanzaban a pasar todo el contenido en una sola lección y decidían prolongar esta unos quince minutos más. Sin embargo, tampoco podían tomarse todo el tiempo del mundo o eventualmente comenzarían a quitarle espacio a las otras clases del horario, así que quince minutos era el límite. Considerando esto, Kokone no podía atrasarse mucho más, se atrevía a creer que no era del tipo de chicas que se hacían esperar a propósito con tal de conseguir más atención del resto. No… Kokone era diferente, y eso le encantaba.

Dispuesto a seguir esperando a su amiga, decidió echar un vistazo al interior de la cafetería, topándose con un panorama no muy alentador. A esa hora la actividad del recinto se encontraba a tope; la mayoría de las mesas ya estaban tomadas, el flujo de gente incrementó notoriamente y la larga fila para retirar las bandejas con comida ya se había formado. Volvió a situarse a un lado de la entrada y suspiró con pesadez, pensando que quizá terminarían dejando lo del almuerzo para otro día si la situación no mejoraba. Afortunadamente, ahí venía ella, evitando que el mayor se preocupase más de la cuente e incluso olvidara el caos que yacía al otro lado de la pared. Pudo notarla algo agitada y no fue capaz de no enternecerse cuando se apresuró a acortar los últimos metros restantes entre ellos, sacándole una agraciada sonrisa al mayor, bien sutil pero reconocible en su habitual neutralidad.

-No te preocupes- le respondió enseguida sin dejar de sonreír, no podía molestarse de ninguna manera con tan afable chica y además lo único que quería era estar con ella -Lo importante es que ya estás aquí… ¿Entramos?- preguntó sin más, señalando la entrada al comedor. Tanta gente en un solo lugar podía quitar el apetito.
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Re: Empezando a compartir.

Mensaje por Alice~ el Mar Ene 22, 2013 2:30 am

Se tomo un minuto para recuperar el aire perdido gracias a sus prisas, puso la mano sobre su pecho mientras normalizaba su respiración, inclinándose un poco hacia adelante, los trotes no eran lo de ella, parecía cansarse demasiado rápido en cualquier deporte, debido quizás a su porte o a esa delicadeza que tenia para cada cosa que hacía. Al cabo de unos minutos, finalmente, se enderezó sonriendo con preocupación, no solo había hecho que el mayor le esperara de pie en ese lugar, también retrasaría su almuerzo y probablemente tendrían que comer fuera, sentados en algún rincón del instituto.

- De verdad lamento mucho la tardanza, por mi culpa tendremos que hacer una fila enorme y seguro no encontraremos una mesa – Sentía culpa por eso. Directamente no había su idea retrasarse pero no podría dar una excusa que fuera útil, además, ya estaba hecho, les tocaría esperar.

Sonrió con nerviosismo antes de comenzar a entrar. Miró el lugar, lleno de estudiantes. Sus voces, risas en incluso gritos colapsaban el comedor, que de momento parecía tan pequeño como para albergar a tanta juventud. Avanzó a paso seguro hacia la fila que parecía que tardaría una eternidad. Era curioso pero… le gustaba mucho el lugar cuando estaba tan lleno, parecía el lugar más vivo de todo el instituto, lleno de energías y siempre había algo nuevo que ver. Ella misma lo había comprobado al ser este mismo lugar el sitio donde por primera habló con el chico que ahora la acompañaba a comer. Solo un día había pasado y ella se sentía completamente a gusto con el de orbes azules.

- Ah… - Observó al mayor recordando algo importa – Blood, gracias por esperarme, no creí que te causaría problemas en nuestra primera reunión pero… me hace feliz que esperaras por mí.

Seguramente se ganaría el odio de algunas chicas enamoradas del pelinegro pero no estaba preocupada por eso; estaba feliz de poder compartir con quien la veía como Kokone, con ese nuevo amigo, precisamente con este chico que parecía comenzar a afectarle de maneras insospechadas.

- Me pregunto cuál es el menú de hoy – Murmuró bajo tratando de ver hacia el inicio de la fila, contando cuantas personas habían y calculando cuanto tardarían en llegar ahí.


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Re: Empezando a compartir.

Mensaje por Blood Dupre el Mar Ene 29, 2013 7:37 pm

-No te preocupes, en serio, seguramente no es tu culpa- respondió comprensivo, no quería que la muchacha se pasara el resto del almuerzo lamentándose por la demora, después de todo se habían reunido para pasar un buen rato. Ya juntos y resueltos, Blood caminó a la par con Kokone, dirigiéndose sin prisa al reactivo caos que se había formado en la enorme cafetería. La enérgica escena le sorprendió poco, durante la anterior espera él mismo vio como el calmo flujo de personas iba descontrolándose poco a poco y, además, la academia entera sabía que llegar con anticipación a la hora de almuerzo era crucial para ahorrarse esa eterna fila de la cual ahora ellos formarían parte. Tras soltar otro suspiro, siguió caminado.

Posicionados al lejano final de la hilera, tenían el consuelo de que esta avanzaba a una velocidad soportable e incluso adecuada. Desde ahí, el mayor dio una ojeada general al colmado sector de las mesas y luego al resto del lugar; si bien no podía negar que la estancia era un completo desorden, extrañamente ese enmarañado bullicio no le causaba ningún tipo de molestia. Entre tanta algarabía e hilaridad, podría admitir que era hasta satisfactorio observar tanta alegría junta, pues por fin entendía que aquel ambiente era uno alegre y no necesariamente caótico. Le dedicó una diminuta sonrisa al masivo jolgorio y después volvió la mirada adelante, regresando a su extenuante realidad. De no ser por la compañía de Kokone, dudaba sobrevivir a tal espera.

Volteó la mirada hacia ella cuando la escuchó murmurar, creyó que le hablaría acerca de su día o se disculparía nuevamente, mas no previó de ninguna manera el dulce final de la frase. La sorpresa le descolocó durante un par de segundos, aunque solía hacer comentarios del mismo tipo sin darse cuenta, nunca le habían dicho ser el responsable de alguna felicidad ajena. Sonriéndole con insólita afecto, procedió a dar fin a su momentánea mudez.

-Si te hace feliz, entonces esperarte lo ha valido- respondió con su típico encanto inadvertido, pasando de las miradas que otros alumnos pudieran darle al llamativo par. Nada más había transcurrido un día y ya eran motivo de conversación entre los chismosos de siempre, además de las chicas del mismo curso de Blood. Ignorando a sus potenciales espectadores, intentó divisar que comida había en las bandejas de los afortunados que ya habían salido de la fila -Parece que hay el arroz de siempre, carne también… ¿Eres muy caprichosa con la comida?- preguntó curioso, ya que él realmente no le hacía asco a ningún platillo.
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Mensaje por Alice~ el Miér Feb 06, 2013 4:30 am

Quizás por su falta de atención a los rumores de pasillo no había tenido la oportunidad de enterarse que andaban en boca de algunos compañeros, como si se tratara de una primicia mundial o aquel secreto que deseas revelar. Era tan extraña esta creciente amistad que incluso ahora robaba miradas pero Kokone no parecía atenta, apenas lograba mirar el menú y según lo dicho por Blood podía asumir que, como siempre, hoy no había nada especial.

- Uhmm… pues… la verdad hay mucha comida que no me gusta – Respondió con una ligera sonrisa – Pero como no me gusta causar problemas la como de todas maneras. Siempre me han dicho que la comida no hay que desperdiciarla – Agregó con las manos tomadas tras su espalda, balanceándose suavemente sobre su propio cuerpo, esperando al progreso de la fila. - ¿Qué tal tu? ¿Comes de todo o no?

Si bien no era un tema realmente interesante les servirías para pasar el rato y conocerse aunque sea un poco más. Para su desgracia no era más de un año lo que les quedaba para compartir dentro de ese instituto. Kokone no olvidaba que Blood era mayor que ella y este era su último año en este lugar. Incluso mantenía presente que ella misma se ausentaría en muchas ocasiones ya sea por conciertos o entrevistas o cuanta propaganda pasara por la cabeza de su loco manager. Por eso mismo estaba tan decidida a aprovechar cada momento para sentirse como una chica normal, libre de preocupaciones mayores y junto a este nuevo amigo.

Y a pesar de todo, incluso con ella con comentario de cosas triviales, el tiempo en llegar al inicio de la fila fue largo en incluso cansador. El menú no era algo extravagante, lo mismo de siempre y el platillo especial de hoy, lasaña, se había terminado hace un rato. Si hubiera sabido antes, de alguna manera se hubiese arrancado de la tutoría para poder estar pronto en la fila. Quizás era una explicación al porque parecía estar tan lleno el comedor hoy. Infló ligeramente las mejillas pesando en lo que se había perdido y terminó suspirado resignada, ya no había nada más que hacer.

- ¿Dónde crees que será un buen lugar para comer? – Preguntó al mayor mientras pedía lo típico. Arroz, un poco de pavo y una ensalada simple. Miró un par de veces el comedor y no había rastros de lugares desocupados o de alguien a pasos de irse. Eso quería decir que serian ellos quienes tendría que salir del comedor. Este instituto tenía que mejorar esta parte, mucha gente, pocos puestos.

Se quedo al final de la barra esperando al mayor, a donde sea que fueran a dar estaría bien para ella, no comería sola como solía pasar cuando llegaba tarde al comedor. Hoy tenía la dulce compañía del pelinegro a su lado, suficiente para animarla.


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Re: Empezando a compartir.

Mensaje por Blood Dupre el Vie Mar 01, 2013 2:06 am

Repartiendo su atención entre el pausado avance de la fila y las palabras de Kokone, a ratos asentía a estas en señal de comprensión, identificándose con las partes de “no querer causar problema” y la famosa “no hay que desperdiciar la comida”, podía recordar múltiples ocasiones en las que su madre le repetía constantemente esta última frase cuando, de pequeño, se negaba a comer ciertos vegetales. Prácticamente a todos los niños se les decía e inculcaba lo mismo acerca de la comida; agradecer lo que se tenía y pensar en quienes no tenían nada, lamentablemente uno tendía a aprender esto por las malas cuando empezaba a vivir por cuenta propia, sobreviviendo a base de comida barata o preparación sencilla, básicamente lo que pudieras pagar. Siendo ese su último año ahí, no le faltaba mucho para enfrentarse a este escenario, después de todo se dice que los artistas son quienes la tienen más difícil para vivir de lo que aman.

-Así es- dijo mientras asentía por última vez -No negaré que hay platos que me agradan menos que otros y preferiría evitar, pero nada me desagrada tanto como para no comerlo, menos si es lo único que hay- explicó, pensando nuevamente en su situación como estudiante sénior. Las preferencias en comida quizá no eran el tema más interesante de la vida, sin embargo, ayudaba al par con el asunto de conocerse un poco más y también a percibir más rápido el progreso de la fila. Además, con una amiga como ella, cualquier tema valía la conversación por muy banal que fuese.

Con conversación amena y todo, la espera previa a su turno para armar la bandeja del almuerzo fue latosa de todas maneras, al menos por fin les había tocado. Según veía el platillo especial del día fue lasaña y, por supuesto, este se había acabado hace rato. No podía hablar por Kokone, pero él no era un gran fanático de las pastas preparadas en sitios así, la calidad dejaba mucho que desear al tratarse de una cadena de servicios que solo atendía a estudiantes. Le quedaba entonces solo ver que opciones le quedaban, decidiéndose rápidamente por el arroz acompañado por un seco trozo de vacuno y la ensalada. Tras la pregunta opuesta, dirigió de nueva vez la mirada hacia las mesas de la cafetería, consciente de que estas seguirían ocupadas. Que va, la esperanza es lo último que se pierde.

-Definitivamente aquí no- comentó con divertida obviedad y una sonrisa cansina, pidiéndole después el almuerzo escogido al encargado. Sosteniendo su bandeja, alcanzó a la menor, suspirando al ponerse junto a ella -No hay de otra, tendremos que comer afuera en el pasillo o algo así- se encogió de hombros, dando unos pasos hacia la entrada de la estancia, volteándose hacia su acompañante otra vez -De todas maneras aquí hay mucho ruido- agregó sonriendo, buscando una excusa barata. Se quedó allí, dispuesto a seguir junto a ella.
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Re: Empezando a compartir.

Mensaje por Alice~ el Miér Abr 03, 2013 10:04 pm

Se solía decir que los amigos no eran de esos que nacían de la noche a la mañana; tenían que pasar años para afirmar que era una amistad verdadera, que sería un vínculo irrompible. A ella se lo recordaron por mucho tiempo, mucho más una vez que el mundo de la farándula abrió sus puertas para ella. Claro, cuando dejas de ser alguien “común” hay muchos ojos sobre ti y no todos tienen buenas intenciones. Le tocó verlo y una vez experimentarlo. Tan triste era saber que solo te utilizaban en busca de información y fama; daban ese primer pasos colgados a ti y luego… te olvidaban.

Pero, de malas experiencias se aprende mejor. Claro que… ahora parecía no considerarlo ni recordarlo. Se sentía diferente y a gusto, se sentía extraña hasta cierto punto, reconociendo esto como algo “nuevo”. ¿Acaso confundía sus sentimientos? Eso no era posible, en lo más mínimo. Primero: Amor a Primera vista no existía ni podía ser, porque al mayor le había visto un par de veces desde su llegada al instituto y nunca sintió nada parecido a eso. Segundo: Enamoramiento instantáneo, ¿Qué rayos era eso? Ciertamente, nada posible. No para alguien como ella, considerando que de ser cierto solo le causaría problemas y lo convertiría en una nefasta relación. Amigos estaba bien.

Volvió fugazmente a la realidad, no muy lejos de donde se encontraban a un alumno se le había caído la bandeja, quizás parte de las jugarretas crueles que otros con el ego hasta las nubes hacían. Observó al chico y luego regreso la mirada al mayor a su lado.

- Tienes razón, busquemos algún espacio entre las escaleras, si esperamos mucho aquí el almuerzo se enfriara y ya comienza a darme hambre. – Soltó risueña mientras comenzaba a caminar hacia la salida sin prisas, sin tomarle importancia a esas miradas posadas en el extraño par. Quien diría que hacerse de un amigo en este sitio atraería la atención de tantas miradas curiosas.

Sus pasos eran suaves, casi parecía que sus pies apenas tocaban el piso. Los primeros escalones se encontraban casi llenos con varios alumnos que habían tenido una idea parecida a la del par. Que caos. Pensó que el instituto debía mejorar las instalaciones o como cosa fácil modificar y/o repartir los horarios. Pensándolo no cambiaría nada; de alguna manera ella fue quien avanzó como si fuera la guía. Terminaron al menos piso y medio más arriba, por alguna razón los chicos se esparcían tanto entre las escaleras anteriores que no le dejaban espacio a los que no pertenecían a su grupo de amigos. Tomó lugar a una de las orillas casi a la mitad de la escalera, apoyando su bandeja en sus piernas. Miró con cierta culpa al mayor; mira que traerle a tal sitio a comer.

Se escuchaban los murmullos de los pisos anteriores, risas y hasta palmadas provenientes de otros estudiantes. Ese internado tan peculiar les mostraba tantas puertas, a todos. Miró de reojo al pelinegro, pensando en ello. ¿Cuantas puertas se abrirían solo para él? Ella se imaginaba muchas, deseaba que fueran tantas que hasta le tomara tiempo decidir la apropiada para su persona. Blood, ¿Qué tan alto llegarás?

- Bueno, creo que comer aquí no es tan malo. Estaremos libres de miradas y podremos conversar sin alzar la voz – Soltó casi como un murmullo, observando casi perdida su plato de comida. Que poca comodidad había en ese rincón que había quedado para ellos y el tejado no era una buena opción, el viento les llenaría los platos con polvo y hasta hojas.


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Re: Empezando a compartir.

Mensaje por Blood Dupre el Lun Abr 22, 2013 12:17 am

Volteó al instante cuando escuchó la bandeja del otro alumno caerse al suelo, mirando después con desaprobación al grupo de chicos cercanos a él que reían divertidos por el éxito de su pesada broma. ¿Cómo sabía que eran ellos? Fácil; lo veía todos los días alrededor suyo, además sabía diferenciar la risa de una chanza entre amigos a la de una bribonada así. Sus compañeros de clase más populares eran quienes a menudo llevaban la batuta en lo que a crueldad y jugarretas de mal gusto respectaba, creían que por ser los más reconocidos socialmente de la academia tenían la libertad de utilizar al resto a modo de entretención. La peor parte es que quien se atreviera a hacerles frente quedaba marcado, destinado a sufrir un trato similar o peor. Blood jamás quiso ser popular, nada más tuvo la “suerte” gracias a su agraciada apariencia, aunque a veces habría deseado pasar desapercibido. Solo esperaba que nada le sucediera a Kokone por andar con él.

Negó con la cabeza una última vez y dejó al importunado chico a su suerte, dejando a la menor adelantársele, saliendo junto a ella del atestado lugar en busca de un sitio más despejado donde comer. Afuera el escenario no era muy distinto, incluso ahí parecía no haber ni vista de un lugar desocupado. Si alguna vez la administración del recinto se dignaba a siquiera considerar realizar una ampliación, definitivamente él ya se habría graduado, y con la fama que tenían, quizá Kokone también. Seguidos por la desconcertada mirada de más de un alumno, subieron piso y medio, dando por fin con una sección vacía de las escaleras. Al menos allí podrían darse el lujo de conversar tranquilamente y con cierta privacidad.

-¿Bromeas? Es perfecto- respondió parte en broma y parte en serio, pues junto a ella, el lugar era lo de menos. Tomó asiento en el mismo peldaño que ella, acomodando la bandeja sobre sus piernas y dándose cuenta solo entonces del ligero malestar en la planta de sus pies. ¿Cuánto rato habrían estado parados en esa fila? -Lo logramos, no nos quedamos sin comida- comentó con un fingido tono de incredulidad, queriendo aliviar aquella culpa que logró entrever en los ojos ajenos con un poco de su humor barato. La persistente e inocente culpabilidad de la menor no dejaba de conmoverle, ¿Quién podría ser tan tonto como para no interesarse en la adorable chica que había detrás de Alice?

Por enésima vez, sonrió sin darse cuenta. Para variar.

-Entonces… ¿Qué haces? Además de tu carrera y los estudios, me refiero- sentía curiosidad por la vida de Kokone fuera del par de ámbitos mencionados, quizá algún pasatiempo o salidas con amistades. Entretanto esperaba la respuesta, dio el primer bocado al almuerzo. Poco sabor, pero saciador... lo usual. Podría ser peor.
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Re: Empezando a compartir.

Mensaje por Alice~ el Jue Sep 12, 2013 12:21 am

Sonrió con suavidad gracias al mayor, sip, al menos habían logrado encontrar comida y pese al lugar al que habían ido a dar, no estaba disgustado. Cosas tan sencillas como esas le daban a entender que el contrario era un hombre sencillo, sin muchas exigencias, siendo esto solo una hipótesis, si conseguía continuar compartiendo con él lo comprobaría, pero aun no era momento de eso. Fuera De eso, podía afirmar que el contrario era dueño de una linda sonrisa. De las pocas veces que le había visto entre pasillos y clases, no lograba recordar aquel tipo de sonrisas, muy por el contrario, el chico parecía bastante serio e incluso algo solitario, todo esto a simple vista.


Pareció, en un comienzo, sorprendida ante aquella pregunta. Incluso a pesar de haber sido entrevistada una gran cantidad de veces jamás había podido entregar grandes detalles de que era lo que hacía, su manager le repetía que la privacidad era un punto importante y que debía conservarle como tal cuanto tiempo pudiese. Pero esto no era una entrevista y el hablar estaba condicionado sólo por ella y cuando creyera que podría “confesar”. Dio un bocado a su almuerzo, podía asegurar que nunca le tomaría un gusto verdadero a esa comida.


-          Pues, no soy de muchos hobbies y, aunque suelo tener periodos largos de tiempo libre, nunca sé en qué debería utilizarlo – Soltó con tranquilidad, mientras volvía a probar bocado, pensando en cómo especificar su escueta respuesta. – Bueno… Suelo gastar mucho tiempo entre libros; amo leer distintas novelas o cuentos, principalmente ficción. Incluso fuera de prácticas, puedo pasar horas cantando sólo por querer hacerlo. Desde que entre al instituto, paseo por los jardines. Ah… También colecciono peluches de felpa. – Agregó finalmente, con una sonrisa torpe y levemente sonrojada; en más de una ocasión le aconsejaron que dejara de hacerlo, que eran cosas de niños.


Era cierto que no tenía grandes aficiones o que realizaba pocas actividades extra. Según ella, era porque no podía destacar en nada que no fuera canto y sus habilidades en otras actividades eran nulas, por decirlo de alguna manera. Además, sin amigos la lista disminuía aún más. Cosas como ir de comprar o solo paseos a los parques no las podía hacer sola, se aburría demasiado. Además, una vez que su rostro era identificado solo podía sonreír, afirmar y llamar por ayuda.



-          ¿Puedo preguntar qué haces en tu tiempo libre? O… ¿Qué más te gusta, además de la música? – Sus orbes se fijaron completamente en el contrario, prestándole toda su atención, atenta ante la futura respuesta. Poder escuchar de él, el tipo de actividades que realizaba podría motivarla a intentar algo más acercado al común. Además de ser un pequeño paso para aprender más del pelinegro.


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